Nuestro segundo día en Londres, comenzó con una de las atracciones que ofrece la London Pass. Acudimos al London Bridge Experience. Fue divertida aunque un poco terrorífica para los niños. Se trata de una obra de teatro, en la que el visitante va pasando por diversas instancias en las que un actor o actriz interpreta un personaje tenebroso.
A continuación, nos dirigimos al puente de la Torre. Subimos a la pasarela y disfrutamos de las hermosas vistas que ofrece de la ciudad. Un aspecto divertido, es que existe una zona de la pasarela donde el suelo es transparente y parece que estás flotando en el aire. Para los niños fue genial.
Después nos dirigimos hacia la "Catedral de Saint Paul" y hacia el "Puente del Milenio" donde hay que hacer la obligada instantánea de rigor. La catedral impresiona con su enorme cúpula que puede verse casi desde cualquier punto de la ciudad. Por último, llegamos a los almacenes Harrods y descansamos en Hyde Park, antes de volver al hotel. Hyde Park, es muy recomendable si se viaja con niños. Visita obligada, con su gran lago, tumbonas y sus ardillas.
El tercer día, comienza con la visita al London Eye. Sus vistas son increíbles y merece la pena la espera para subirte a la noria. Impresionantes vistas del Parlamento y del Thamesis. Luego nos dimos un largo crucero por el río para culminar nuestro recorrido a pie, por distintas zonas de Londres. Nos dirigimos hacia Trafalgra Square, Leicester Square, donde pudimos entrar a la tienda de M&M y la plaza de Picadilly Circus con Chinatown. Culminamos la tarde con la visita a la juguetería Hamleys, donde nos sacamos fotos con las figuras de Lego.
Nuestro último día en Londres, comenzó con la visita a la Abadía de Westminster. Es uno de los templos más importantes del Reino Unido. En esta abadía están enterrados entre otros Isaac Newton, David Livingstone y Charles Dickens. Continuamos con nuestra ruta hasta llegar al Palacio de Buckingham, donde pudimos ver el cambio de guardia. Seguimos camino del Museo Británico, en el que pudimos ver la piedra Rosetta e importantes columnas y jeroglificos del lejano Egipto. Acabamos nuestro día, en el Mercado de Notting Hill y al regresar en los grandes almacenes Harrods,
Al día siguiente partimos hacia Escocia, concretamente a Edimburgo. Es una ciudad un tanto oscura y con tonos medievales. Sin embargo, es una ciudad viva con muchos lugares que visitar. En nuestro primer día en Escocia decidimos alquilar un coche y dirigirnos hacia Saint Andrews. El buen tiempo nos ha acompañado en todo momento y las playas y calles de Saint Andrews nos han recibido con un tiempo soleado y de calidas temperaturas.
Un lugar de referencia, sin duda, es la enorme playa de Saint Andrews. Lugar que alberga deportes de vela y largos tramos para la práctica del running. Todo ello acompañado de un camposanto que permite contemplar siglos de historia.
Una vez, que hemos dejado atrás esta bella ciudad, ponemos rumbo al lago Ness, lugar de culto para los amantes del misterio y de la criptozoología. El monstruo nos esperaba y nosostros cruzábamos los dedos para poder contemplarlo.
Nuestro último día, lo dedicamos a visitar la ciudad de Edimburgo. En primer lugar nos dirigimos a su gran Castillo que domina, desde la cima de una colina, toda la ciudad. A partir de aquí seguimos hacia la Royal Mile, que es la principal calle de la ciudad para acabar en el Parlamento. En la ciudad encontramos lugares míticos como "Elephant House", "Deacon Brodie´s Tavern", la casa de Rober Louis Stevenson, "The Conan Doyle Tavern", etc.. Edimburgo acumula un sin fin de sorpresas y de lugares repletos de novelas de ciencia ficción.
Nos vamos con pena de no poder quedarnos más tiempo en esta preciosa ciudad, pero prometemos volver y pasear de nuevo por su oscuras calles cubiertas de historia.
Próxima parada: La ciudad Eterna...
Fin...


No hay comentarios:
Publicar un comentario